Búsqueda personalizada

Mekong

24. septiembre 2006 | Categoría: Lugares de Yunnan

El río Mekong es el 12º más largo, y el 10º más caudaloso del mundo. La situación exacta de su nacimiento permanece incierta, debido a la existencia de varios tributarios en un terreno con altitudes que rebasan los cinco mil metros y unas condiciones climáticas extremas, que dificultan las exploración.

A lo largo de 4.900 kilómetros, el río Mekong atraviesa paisajes tan dispares como las cumbres perpetuamente nevadas del Tibet, montañas pobladas por culturas milenarias en la provincia china de Yunnan, el Triángulo de Oro, y las selvas tropicales de Vietnam y Camboya.

Aproximadamente la mitad del curso del río discurre por territorio chino, primero Tibet, y luego la provincia de Yunnan, donde a menudo atraviesa profundos barrancos y desfiladeros.

A continuación, durante 200 kilómetros, el río forma la frontera entre Laos y Myanmar, al final de los cuales recibe las aguas de uno de sus afluentes, el río Ruak, en la zona del Triángulo de Oro.

El río entonces pasa a ser la frontera entre Laos y Tailandia, y más tarde fluye por territorio exclusivamente laosiano. Este tramo se caracteriza por fuertes rápidos y por su escasa profundidad, a veces sólo medio metro durante la época seca.

Más adelante el Mekong vuelve a marcar la frontera tai-laosiana en la zona de Vientiane, y enseguida vuelve a fluir por Laos. Es la zona de las 4.000 islas y de las cataratas Khone. Esta región es el hábitat de los delfines del Mekong, una especie en peligro de extinción.

En Camboya, el río determina la vida y la economía de este pequeño reino. Su desbordamiento anual provoca extensas inundaciones que permiten el cultivo del arroz.

El último país que visita el Mekong es Vietnam. Aquí el río se desparrama en mil canales que surcan una tierra de perfil llano, a sólo dos metros sobre el nivel del mar. Es el delta del Mekong, que lo lleva a su desembocadura en el Mar de la China Meridional.

El curso del Mekong

En su viaje hacia el sur son numerosos los cambios de nombre del Mekong. El tercer río más largo de Asia tiene seis denominaciones distintas entre su nacimiento y su desembocadura.

En el curso alto lo llaman Dza Chu, que significa Agua de Peñascos, y alude al entorno rocoso que rodea estos primeros kilómetros.

Tras abandonar el territorio del Tíbet, el río adopta el nombre chino de Lancang Jiang, o Río Turbulento.
El tramo que discurre entre Laos y Tailandia, y traza la frontera entre ambos estados, es conocido como Mae Nam Kong, es decir, Madre de Todas las Aguas. Es de este nombre del que deriva Mekong, la apelación por la que el río es conocido en todo el mundo.

Cuando llega a Camboya, cambia nuevamente su topónimo por Tonle Thom, que significa Gran río. Y finalmente, en el delta, se divide en nueve brazos, llamándose entonces Cuu Long, el Río de los Nueve Dragones.

El accidentado curso del Mekong ha provocado más división que unión entre los pueblos cercanos a él. Primero españoles y portugueses, y más tarde los franceses se interesaron en la región y la exploraron, para darse cuenta de que las numerosas cascadas y rápidos a lo largo de la trayectoria del río impedían la navegación, salvo en ciertos tramos.

Los conflictos han proliferado entre los países que atraviesa, con unas relaciones basadas más en la desconfianza que en la cooperación. Hoy en día estos recelos perduran, sobre todo de los países pequeños hacia los más poderosos.

El crecimiento económico de China, y su insaciable necesidad de energía, provocó el inicio de su campaña de construcción de presas en el Mekong. La primera fue la de Manwan, a poco más de cien kilómetros de Dali, en la provincia de Yunnan. La segunda, la de Dachaosan, y varias más están bajo consideración. Según los chinos, las presas son beneficiosas porque equilibran las diferencias de caudal en distintas épocas del año.

Sin embargo, los países vecinos afirman que su construcción hace disminuir el flujo de agua del río, así como la cantidad de pesca, con consecuencias fatales para sus precarias economías.

También Tailandia ha construido presas en varios afluentes del Mekong, e incluso Laos y Camboya están planeando seguir sus pasos. Con ellas se conseguiría un muy necesitado flujo de capital, al vender la energía a países más desarrollados. Pero por otro lado, las precarias condiciones de vida de miles de personas, cuyos ingresos van unidos a la pesca o la agricultura, se verán afectados.

Lectura recomendada:

  • Viaje al Mekong, de Javier Nart y Gorka Nart – Relato de un viaje siguiendo la ruta del Mekong

Comentarios cerrados